
He decidido olvidarte
mientras sigues vigente entre mis sabanas,
mientras el aroma alrededor
continua intoxicando el ambiente
y los ecos de tu respiración,
palpitan grotescamente en mi oído.
Te borraré poco a poco
de los espacios de mi vida,
y a partir de hoy,
haré de tus silencios
mi tema de conversación…
… No, no estás invitado.
He decidido olvidarte
mientras el desayuno se sigue sirviendo para dos,
mientras tu voz
sigue vigente en mi memoria
y las discusiones por la monotonía
se hacen presentes.
Antes de que te vayas,
(por que he decidido que te iras pronto)
lavaré mis manos, mi cuerpo
y quitaré todo rezago de tus dedos en mi piel.
Lloraré hasta quedarme dormida
y disculparé a las palabras
que se mueran entre mis labios.
Haré una revisión exacta de nuestros recuerdos,
guardaré tus fotografías,
y le dedicaré una tarde de nostalgia
a las historias que se irán contigo.
Antes de encerrarte en el baúl
de los archivos muertos,
prenderé una vela
y consumaré los deseos rotos.
Haré trizas los anhelos que inventamos
y le devolveré a mi alma
ese pedazo de mí que tuviste
y que te fue tan poco suficiente.
Antes de decir adiós,
(que será en poco tiempo)
olvidaré que fuimos uno,
y por impulso te enterraré
en los recovecos de mis soledades.
He decidido olvidarte
mientras sigues presente en mi rutina,
mientras la cama hierve al lado mío
y las barrancas en casa se agrietan.
He decidido olvidarte
a la misma velocidad,
usando el mismo espacio y tiempo…
…En el que decidiste salir de mi vida.





