jueves, 16 de septiembre de 2010

Espiral…


El mundo tiene esa extraña manía
de darle formas a las circunstancias.

La vida, (según dicen)
gira en un círculo perfecto.

Se inventaron también
la teoría de las mentes cuadradas
y la complejidad
de las relaciones triangulares…

Así que, - siguiendo con su psicopatía -
empecé a investigarme una manera
de figurarte en mi universo.

Volví por horas
a las viejas clases de primaria,
y deje que los prismas
se desbordaran en mi memoria…

… No, no tuve fortuna.

Luego, salí a observar el cielo,
ese lugar donde la gente con mucha imaginación
y pocas cosas que hacer,
encuentra figuras desbordándose en las nubes.

No, no te encontré entre el dragón,
la flor y las mujeres que me saludaron
antes de volverse humo blanco.

Decepcionada me hice a la mar,
donde creí que la profundidad del Océano
tendría alguna figurilla desconocida
que te describiera a la perfección.

… Pero todas sus formas
Habían sido descubiertas ya.

Fue cuando comencé a girar en mi cabeza
y tus recuerdos, tus fotografías, tú voz,
tú yo completo, tácito
dejo clara la espiral que eres en mi vida…

…El final sin salida,
el circulo que promete una conclusión
y que de pronto, de último momento,
se retuerce en otra línea oblicua

Eres justo eso,
un punto entre tú y tú
que se aleja inevitablemente.

Un tú y yo
que giramos progresivamente
en torno a lo que creemos existe.

Un nosotros,
embaucados en la teoría
de que la espiral
dejará de girar por un momento.

Somos pues,
una circunstancia
destinada a no encontrarse,
una figura plana…

…Una manía para pasar la tarde.

viernes, 13 de agosto de 2010

Palpitar profundo...


Y entonces,
dejaste de latir adentro…

…Casi no lo notamos,
por el ruido adyacente
al que la vida
nos tiene acostumbrados.

Murmullos cotidianos,
niños, silbidos, gritos viciados,
el motor de un carro…

…Los secretos en mi cabeza.

Así, de pronto,
dejaste de latir profundo.

Tu pulso se murió
a la mitad de un respiro,
y desde la soledad de mis entrañas
te desintegraste en partículas de aliento.

Hiciste de mi último suspiro
tú latido más insignificante.

Así que allí vas,
por tu vida y sus espacios,
con anhelos y perversiones
entre miserias y fracasos,
con circunstancias y convicciones.

Allí vas, bombeando desde afuera,
siendo uno con tu corazón incongruente,
y mezclando la sangre
que contaminó nuestra vida.

Dejaste de crear electricidad en mi mente,
de ser un pasado guardado
y un presente inminente.
De recorer mis venas y arterias…

…De latir adentro,
De palpitar profundo.

martes, 6 de julio de 2010

Hay noches ...


Hay noches poco precisas,
más largas que de costumbre…

…Y más vacías también.

En ocasiones,
se dejan acompañar por gotas de lluvia
que azotan a los oídos,
aturden a los remordimientos
y te comen las ideas.

Otras, solo se hacen presentes,
te envuelven en sus silencios,
te arrebatan la locura,
te mantienen desesperadamente sólo.

Hay noches,
que no entienden el estado cíclico de la vida,
y permean de oscuridad
las zonas iluminadas del cerebro.

Esas,
son los ejemplos de que los claroscuros no existen,
que cuando una noche se decide a ser negra,
no hay luz intensa, no hay gama de colores…

…No hay auroras boreales.

Existen las que están llenas de voces,
gritos desequilibrados,
pasiones perdidas,
soledades mordaces,
e imágenes de inframundo.

Y están también
las que te llenan de letras,
de palabras perdidas en el inconsciente
que histéricas,
te salen a borbotones de las manos
sólo para irse a escupir las unas a las otras.


Hay noches
Que te abrazas a ti mismo…

…Y otras, que alguien más te abraza.

Entre algunas de esas noches
( y de esos abrazos)
existen las que recuerdas muy poco,
e inclusive, algunas que no te dicen
absolutamente nada.
Y existen por supuesto
las que ahora solo pernoctan
en el crepúsculo de tus recuerdos.

Están las que te llenan de luna,
de magia blanca - o negra –
según sea el caso
y sus necesidades.

Las que te abordan
en el más plalusible romance,
esas que vuelven celosas a las estrellas
que invitan a investigar a los curiosos,
y que transcurren sumergidas en una mirada.

Están las noches
que empiezan demasiado tarde
y las que no debieron llegar nunca.
las que merecen unas gotas de olvido
y por las que se brinda para no abandonar.

Noches que te encuentran
rodeado de amigos,
y las que te buscan
en la más amarga soledad.

A veces,
también hay noches como ésta …

miércoles, 16 de junio de 2010

Mal olor al alma…

Ojala tu indiferencia fuera odio,
que hubiera dejos de venganza en mi contra
palabras llenas de amargura
y miradas de rencor encarnado.

Que tu desprecio matutino
se tornara en lecciones
llenas de guantes blancos,
y que tus silencios nocturnos
no se sirvieran con café helado.

Ojala
tus demonios se extraviaran por un momento,
y las miserias de mi historia
nos hicieran menos daño.

Que te llenaras de equilibrio,
y en el justo balance de la vida
descubrieras los detalles que nunca viste,
las miradas que esquivaste,
y te toparas con el tú…
… Que decidiste nunca ser conmigo.

Ojala la lluvia
dejara de vivir permanentemente en tu cabeza.

Que entendieras que nos queda poco tiempo,
y que a la inercia de las oportunidades
le gusta permanecer dormida.

Que las lagrimas de ira
son de acido y vinagre…
…Y que nutrir un corazón podrido
le deja mal olor al alma.

lunes, 31 de mayo de 2010

Gastando palabras…


A la distancia
sigo dibujándote en mi mente,
haciéndome trazos de lo que recuerdo de ti
bosquejos de lo que queda de nosotros…

… Imágenes llenas de historia.

Con el paso de los días
te siento cada vez más ausente,
más en tu vida que en la mía
menos dispuesto a mantenerte vigente.

En medio de una de esas noches
Me alejo de la realidad un rato,
Compro un boleto de regreso al pasado
Y permanezco callada por horas.

Conforme se oculta la luna,
Exhalo nostalgia,
Sudo melancolía,
Y me abrazo mil veces tu retrato.

Luego,
sólo continuó viviendo
contigo a la distancia
y conmigo a los alrededores,
porque sí he asegurarte algo,
es que llevo días enteros
sin vivir adentro de mi cuerpo,
latiendo sin decisión,
existiendo sin realidad exacta.

Con el paso de los días
Hago de nosotros una silueta sin ojos,
Unas formas que se pierden,
Unas sombras que se atrapan…

…Una historia que conté tantas veces
Que terminé gastando las palabras.

sábado, 15 de mayo de 2010

Rojo escarlata...


Es sencillo imaginarse como sombra,
tejerse con lazos de humo
darle la espalda a la historia,
-e inclusive - tratar de olvidar tu nombre.

Es fácil creer que se vive entre tinieblas,
que la soledad puede tocarte las venas
y por ello las coloreas en vivo rojo escarlata.

A veces entiendes,
que es necesario dar por regalo
una esencia vital de existencia…

… Y al mismo tiempo, descubres
lo importante que es demostrar cuanto te has ido.

Es justo el vacio,
(tan negro como tus ideas)
el lugar ideal para empezar de nuevo,
para recordarse “de paso” en la vida
y ajustarse el sombrero de viaje.

Es fundamental
darse una pausa,
entenderlo todo.
Notar el contraste de tus claro-oscuros,
tomar una fotografía de ti…

… Y permanecer vigente.

(Fotografía Gabriel García de Alba)

sábado, 24 de abril de 2010

Olvido...


Ojalá el olvido,
fuera una materia de primaria,
una clase llena de sabiduría,
donde te enseñaran a crear abismos
entre el dolor, los recuerdos
y que el perdón se agregara por añadidura.

A veces,
mientras la lluvia galopa por las calles
o el fuego consume mis ideas,
descubro que entre mis olvidos
hay espacios llenos de historia,
cicatrices latentes,
esperanzadas a que el más mínimo roce
las traiga de nuevo a carne viva.

Ojalá el olvido
dejara de ser una idea abstracta en mi cabeza,
un sentimiento poco perecedero en el alma,
un consejo que brindo y me regalan,
una excusa, un pretexto.

A ratos,
cuando la anestesia surte efecto
y la euforia de la vida –o su monotonía-
hacen lo propio en la memoria,
me dedico a quemar letras escritas entre carbón y leña.

Así, en color cenizo,
me entierro o me hago volátil entre las desilusiones.

Ojalá el olvido
nos llegará con solo invocarlo,
que apareciera y arrasara
con todos los malos momentos,
con todas las tristes historias…

…Que se fugará de pronto
con nuestro costal repleto de penas locas.

Ojalá que el olvido,
no me hubiera encontrado nunca en tu cabeza.