jueves, 2 de abril de 2015

Mi mejor mentira...



He aprendido a verte como un ocaso vació,
a encontrar tu temperatura
en el justo grado cero donde no pasa nada.
A contemplarte como manecilla rota.

Descubrí la manera de inventar un tú
que vive en mi pasado,
un tú del que es digno hablar,
y que me arrebata sonrisas…

…Un tú que sabemos no existe.

He aprendido a hacer de ti un tema recurrente,
una conversación que mantengo en mi cabeza,
en el más profundo silencio.

A buscarte en secreto entre las fotos.

Me inventé un juego ideal
en el que inclusive nos parecemos,
y una extraña forma de hablarte
con la que hasta parece, me escuchas.

Bauticé una canción con tu nombre
escribí una carta en la arena,
silbé tu nombre en el eco,
bailé descalza, canté sola…

…He hice de ti mi mejor mentira.

Eventualmente...


Eventualmente, te me pasaras.
Dejarás de ser esa rutina que nos hacía sonreír,
el mensaje matutino,
las conversaciones sin sentido,
los apodos, las frases.

Poco a poco
mi normalidad volverá a dibujarse sin ti

De manera lenta pero constante
te iré sacando de las ideas.

Aún no se cómo,
pero he de alcanzar los sueños que me hice
y los quemaré de uno en uno.

Esporádicamente te me pasaras,
de a un día de a dos
y cuando menos me espere
habrán sido semanas sin ti.

Justo así
como todo sucede,
un día -de esos que pintan para ser cualquiera -
tu sólo habrás pasado.
 

jueves, 17 de julio de 2014

A destajo...


De amor nos hemos muerto todos
y  todos, o una inmensa mayoría
nos hemos resucitado.

Por eso es que yo creo
que el mundo está lleno de locos suicidas,
que habiendo probado la muerte un día
van buscando enamorarse de nuevo.

Aletargados entre letras asesinas
o sacudiendo el esqueleto en fiestas parisinas,
allí, se van exponiendo los corazones,
solicitando dagas afrodisiacas
que maten de nuevo más profundamente.

De amor, nos hemos muerto todos
y también a todos,
(los que nos volvimos a respirar la vida)
nos ha gustado morirnos

Por eso esa agonía constante
de buscar nuevos martirios,
homicidas frescos,
maneras de morir distintas.

Es la muerte lo que nos mantiene vivos.
La angustia de encontrar una muerte más lenta.
La perseverancia de morir más despacio.

Somos todos
coleccionistas de corazones defraudados,
 lecciones no aprendidas,
de destinos desgajados.

Hemos todos
en este proceso de vida
muerto...

... Y matado a destajo.




lunes, 29 de abril de 2013

Perfecciónate...


Antes de morir,
procura llenarte los ojos de sonrisas
y los oídos de voces familiares.

Guarda en tu mente aromas
que te recuerden historias
y llena una caja de objetos absurdos
que te colmen de significados.

Antes de morir,
pasea tus dedos entre el cabello
de quien más amas.
Regálale un secreto
a alguien que se llevará por ti
a la tumba.

Ten un cajón de la vergüenza,
tomate un chocolate dulce
a salud de quien te dio tardes amargas.
Dedícate una canción
supera un miedo.

Antes de que la vida
te pase factura
y te invite a despedirte,
ten cientos de anécdotas platónicas
y al menos un par de historias
de amor verdadero.

Habla con desconocidos
ten un pasatiempo…. Perfecciónate.

Baila, aunque no sepas.
Canta, sin importar tu tono de voz,
llora como si tuvieras la encomienda 
de llenar un rio. 
Ten un chiste que te haga reír a carcajadas
y un relato que siempre cuentes.

Escucha a tus abuelos.

Antes de morir,
asegúrate de haber probado todos los pasteles
haber brindado las dos manos
y heredado una manía.

Llénate de sabiduría empírica,
siente el aire frio en la cara
y deja que el sol se te meta por los  poros.

Memoriza la cara de tu madre,
guarda tu aroma favorito en la mente
adopta una mascota,
descubre un mejor amigo.

Asegúrate, antes de morir,
de que la vida
y tu con ella,
se escurrirán por los caudales
de los recuerdos eternos.

viernes, 4 de enero de 2013

De aquí a que te me olvides...


Prometo extrañarte
de aquí a que los hilos de las anécdotas
se quemen de frio y soledad.

En cuanto un arrebato de existencia
disuelva los idilios
y me mude de las añoranzas.

Al momento justo,
en que tu vida
se le reste de raíz a la mía.

En el momento exacto
en que tu voz y tu eco,
sean el negro absoluto
en mi gama de colores.

En cuanto llegue un instante
de sensatez,
de cordura.

Al instante mismo
de silencio tácito en el alma.
De inenarrable paz en las letras.

Prometo extrañarte de aquí…

… A que te me olvides.