viernes, 21 de marzo de 2025

Desplegarse.

Cuidar el corazón, a veces cansa. 
habría que sacarlo del cofre en el que vive
y exponerlo un poco,
a las miserias de la vida. 

Perderle a ratos, el miedo al latido,
y encontrarle sabor a la locura.
Dejarse llevar un poco,
exponerse. 

Convertirse en alguien que puede ser herido,
Dejar de matricular emociones
y arrojarse cegado al vacío
por la pura curiosidad, de ver qué pasa. 

Vivir más
imaginar menos.

Cuidar el corazón, también desgasta. 
y es por eso que habría que vivir más al día, 
sin entender, explicar ni arrepentirse. 

Sentir, solo sentir vorazmente. 

Abandonar la conciencia 
dejar de buscar los errores
evitar calcular las levitaciones y 
y sobre todo, las caídas.

Dejar de medir los daños colaterales 
o esperar el golpe.

Desplegarse. 

Ser,  sin tragedias ni esperanzas,
llorar más lágrimas reales
y atreverse a a entender que de eso, va la vida. 

…Existir más,
Entender menos.

Mi afligido y temeroso yo.

Existe una línea entre la distancia y el tiempo
que me instala sin saber
en el vacío absoluto.
Es ese un espacio 
que divide a la miseria de la nada
y me deja en un total y objetivo yo.

Desde esa línea,
el ruido es intenso
y los colores mezclados.

Ahí las ideas fluyen y convergen
a velocidades inexplicables,
tanto, que en ocasiones
se pierden en el trayecto,
y otras más, parecen quedar suspendidas en el aire...

Tan cerca que puedo acariciarlas.

Entre la distancia y el tiempo
es sencillo encontrarse perdida,
saberse más sola que nunca. 
raquítica de condiciones,
carente de aire propio.

Desde la línea, pareciera,
todas son decisiones inoportunas,
los sentimientos desbordados,
la paz inexistente
y la locura estática.
tanto, como la mirada. 

Un paso antes de cruzar
existe otro que invita a retroceder.
El tiempo se inmola 
la distancia se agudiza

y sobre la línea tan vacía
y al mismo tiempo tan llena de mi, 
un afligido y temeroso yo.